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07MAYO 2015

7 claves a tener en cuenta antes de pensar
en el diseño de tu casa

Remodelación de viviendas

Encarar la construcción o la refacción de una vivienda puede ser una experiencia positiva que se vive con entusiasmo, o transformase en una pesadilla sin fin. Acá, una serie de consejos para asegurar que la aventura tenga un final feliz.


A primera vista, el proceso de diseñar y construir una vivienda puede parecer una tarea relativamente ordenada, pero sus variadas aristas a veces lo convierten en una odisea traumática. Las ilusiones, las frustraciones y los conflictos pueden estar a la orden del día, y opacar un proceso que tiene una finalidad trascendental, como es hacerse la casa propia.


Si bien resulta necesaria la intervención de un profesional, es importante saber qué puede hacer uno para mejorar las relaciones entre los distintos actores que intervienen en estos procesos, y lograr minimizar los conflictos que puedan aparecer.


El presupuesto

A la hora de encarar una obra nueva o una refacción, hay que tener una referencia de los costos estimativos, desde los materiales hasta los honorarios de los profesionales y los obreros. Este valor permite saber qué calidad final tendrá la obra (a mayor precio de materiales, mejores terminaciones de los ambientes), como así determinar los tiempos que insumirá la obra (si no hay que observar un plazo estricto, se puede emplear una selección más cuidadosa de los materiales).


Realizar una obra genera sensaciones e ilusiones que en muchos casos se ven coartadas por temas presupuestarios. Es por eso que tener en mente la cantidad de dinero a invertir permite soñar con los pies en la tierra y evitar muchas frustraciones. Un presupuesto claro permite prever el gasto de la obra a lo largo del tiempo en que se desarrolle, mejora la programación de las tareas y evitar malos entendidos y frustraciones entre las partes. Cuentas claras conservan las amistades.


El proyecto

Elaborar un proyecto con un profesional tiene muchas ventajas, entre las que se pueden destacar tres: evaluar distintos tipos de esquemas funcionales, la tecnología a utilizar y los tiempos en que la obra se desarrollará.


Los esquemas funcionales son bosquejos donde se plantean donde irán las distintas áreas de la casa: la zona privada, la social y la de los serviciso (baños y cocina). Se definen también las relaciones entre los ambientes (saber que la cocina tiene que estar cerca del comedor diario, por ejemplo), y el desarrollo de las circulaciones internas. Estos esquemas permiten además el mejor aprovechamiento de los espacios, ver de qué manera se pueden integran los ambientes, agrandarlos o proveerlos de iluminación natural. En general, las decisiones que se toman en estas instancias impactan sobre la calidad espacial en los ambientes.


En relación a la construcción, en la actualidad hay distintos sistemas que se amoldan a las necesidades, costos y tiempos de cada obra. La tecnología más usual es el ladrillo, pero además hay sistemas industrializados como el Steel frame (construcción en perfilería de acero) o el Baloon Frame (construcción con escuadrías de madera). Estos procesos más estandarizados permiten acortar los tiempos, realizar una obra más limpia y, por sobre todas las cosas, construir un edificio más liviano que los sistemas tradicionales.


Gran parte de los costos de una obra son derivados del manejo del tiempo. En una construcción, como en muchas otras actividades, el tiempo es dinero. Para evitar estos conflictos, es importante coordinar con el encargado de la obra las distintas actividades con el fin de lograr un mejor aprovechamiento del tiempo, lo cual finalmente redunda en una mejora de los costos.


Los permisos

Este punto resulta tan importante como los anteriores. Es una obligación notificar a las autoridades qué tipo de obra que se está realizando. Para ello, es recomendable contactarse con la municipalidad y consultar qué tipo de permiso se necesita, lo cual varía en función del tipo de intervención que se va a realizar. En el caso de una obra nueva, junto al trámite del permiso se debe entregar un proyecto que se ajuste a las normas vigentes de los códigos, firmado por un profesional matriculado. En algunos casos, y dependiendo de la complejidad de cada caso, se pueden tramitar avisos de obra que requieran menores exigencias que el anterior


La obra

En esta etapa es donde el dibujo se convierte en realidad, y las ideas que se trabajaron previamente en el proyecto empiezan a tomar forma. Es un proceso largo, y hay algunas instancias sensibles que conviene observar de cerca. Para poder llegar a buen puerto, es importante tener certeza en dos cosas fundamentales: los tiempos y los costos. Estos dos factores, que suelen ser los más problemáticos, pueden mejorar si se preven y programan las tareas. Esto significa, saber cuándo se va realizar una tarea determinada (ya sea levantar un muro o colocar un piso), y cuánto cuesta esa tarea.


En la obra se deben coordinar muchas tareas y actores. Está quien coordina las tareas, quién las realiza, quien las evalúa y las aprueba y, lo más importante, quien las paga. Por lo tanto, es importante poner cada cosa en su lugar, o mejor dicho, a cada quien en su lugar. El contratista (o empresa constructora) es la figura central dentro de la construcción, y es quien provee los obreros, además de coordinar y realizar las tareas. También encontramos al director de obra, que actúa como defensor de los intereses del cliente en la obra, es quien supervisa y aprueba lo que el contratista realiza. El cliente (también llamado comitente) es quien paga las tareas realizadas. Si todo se mantiene en su lugar, y cada cual preserva y sabe cuál es su rol, es muy probable que los conflictos se minimicen.


Los seguros

Este tema es muy sensible, debido a que del manejo de esta cuestión depende depende la salud de las personas, como así también imprevistos y los accidentes; los costos son pequeños y evitan conflictos futuros. Sin entrar en detalles legales, es importante que el personal esté cubierto por un seguro personal ya que las tareas que se desarrollan en una obra son riesgosas, y los accidentes están a la orden del día. Este trámite lo puede llevar a cabo cualquiera de las partes (contratista, comitente o director de obra), pero es conveniente que el cliente verifique que todo esté en orden. Esto no quita que los obreros además tengan condiciones laborales adecuadas, y equipamiento apropiado. Por otro lado, es importante contar con un seguro sobre las cosas (los autos y las casas vecinas, entre otros). Una descarga accidental de materiales, algo que cae afuera de los límites de las obras, puede producir daños; con estas previsiones, se pueden evitar grandes problemas y sobrecostos.


Los servicios

Este punto está vinculado específicamente a las obras nuevas y requiere atención antes de comenzar la construcción. Es importante saber si el terreno donde se va a erigir la obra tiene acceso a los servicios básicos: agua corriente, gas o electricidad. La inexistencia de cualquiera de estos puede modificar notablemente el presupuesto de la obra, debido a que se necesitarán recursos para construir la infraestructura faltante, y estas obras no suelen ser baratas.


El mantenimiento

La vida útil de una casa, su durabilidad en el tiempo, es tanto o más importante que el proyecto y la construcción de la misma. Al igual que las personas y los animales, una casa debe alimentarse para poder funcionar, y una mala decisión en la etapa de proyecto o la obra puede afectar su funcionamiento, haciéndolo mucho más caro e ineficiente de lo que podría ser. Para mejorar este punto, es importante informarse acerca de los sistemas de acondicionamientos térmico (características y propiedades de los sistemas de aire acondicionado y calefacción), la calidad de los materiales (capacidad hermética de las ventanas, por ejemplo), iluminación (características y consumo de los artefactos y lámparas), como así también los niveles de aislación térmica en las paredes exteriores y el techo (esto está referido a la ganacia y pérdida de calor que se da a través de estas superficies). Hay que tener en cuenta que una pequeña inversión en la obra durante la instancia de la construcción puede resultar mas beneficiosa en el largo plazo, cuando se contempla la extensión de la vida útil del edificio. Por ejemplo: una casa con aislación térmica apropiada (adecuado tratamiento de la envolvente externa, como las paredes y el techo), consume mucha menos energía para acondicionar los ambientes; si a esto se le agrega un eficiente equipo para acondicionamiento térmico (aire acondicionado, radiadores, piso radiante o estufas), el consumo puede reducirse aún más.


Tener en cuenta estos factores pueden mejorar notablemente las condiciones de confort de la vivienda y disminuyen los costos de mantenimiento, además de evitar posibles patologías de la obra (falencias o fallas incorporadas a la estructura misma del edificio), que una vez finalizada la obra, resultan muy caras de resolver.


Fuente: Diario Clarín, Suplemento ARQ, por Federico Ambrosio.