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23AGOSTO 2016

Para el mercado inmobiliario, el blanqueo es una oportunidad

Blanqueo Oportunidad Inmobiliaria

El sinceramiento fiscal puede generar operaciones en el sector del Real Estate. La inversión en bienes inmuebles, nuevos o usados, exime del período de congelamiento.


Comprar una unidad desde el pozo es una de las mejores opciones.


La ley 27.260 abrió la última tregua fiscal y ya hay varios desarrolladores que le están buscando la vuelta para colocar y fondear sus próximos proyectos.


La norma se publicó en el Boletín Oficial el 22 de julio y propone una serie de alternativas para blanquear hasta el 31 de diciembre fondos no declarados, guardados tanto en el exterior como en colchones o cajas de seguridad locales.


Con buen ojo, casi todas la opciones pueden convertirse en una oportunidad de negocio para el Real Estate local. El artículo 4 de la ley establece un impuesto del 10% sobre el total del capital que se declare y la obligación de inmovilizar durante seis meses el 90% restante.


La tasa se reduce al 5% en caso de que el bien a declarar sea un inmueble entregado al 22 de julio último para las propiedades no declaradas, pero que no da lugar a nuevas operaciones.


Para generarlas, las entidades del sector lograron introducir un párrafo en el que se exime del período de congelamiento de fondos a aquellas personas humanas o jurídicas que opten por invertirlos en bienes inmuebles o muebles registrables. “La opción de máxima era que esa quita del 10% no aplicara si el contribuyente decidía invertir inmediatamente en un proyecto inmobiliario. Eso no se logró, pero sí se agregó el aliciente de poder colocar inmediatamente los fondos en un inmueble”, explica Mario Gómez, miembro del consejo directivo del Colegio Profesional Inmobiliario y director de Le Bleu Negocios Inmobiliarios.


La norma no discrimina entre inmuebles nuevos o usados. “No hace diferencia entre una escritura traslativa de dominio o las adhesiones a contratos de fideicomiso”, agrega Gómez. A eso apuntan los desarrollistas para captar nuevos clientes.


Néstor Kreimer, presidente de la consultora Kuántica, asegura que la clave está en salir a vender los pozos para esos potenciales compradores: “hay que promocionarlos como alternativa de inversión para el que se suscribió al blanqueo y brindar un asesoramiento fiscal para que evalúen sus opciones”. Se refiere a la diferencia que se puede hacer sumándose a un fideicomiso en las primeras etapas. “Una unidad puede recapitalizarse en entre un 15 y un 20% al fin de obra. El que blanquea dejó un 10% de su capital en el fisco, pero puede salir empatado, como mínimo, si elige bien”, calcula.


Como opción para ahorrarse la tasa del 10%, la ley establece la posibilidad de comprar bonos por el equivalente a un tercio del capital. “Son papeles que se pueden hacer líquidos al séptimo año y que se pueden transferir al cuarto; mientras tanto dan el 1% anual, pero permiten conservar el capital íntegro sin ninguna quita”, agrega Gómez. Kreimer propone guiar a cada cliente. “Puede que sacando un tercio de la suma que blanquee igual le alcance para sumarse a un proyecto. En ese caso se ahorra el impuesto del 10% y puede lograr una buena revalorización”.


La tregua fiscal también prevé la colocación en fondos de inversión sin pagar el 10%, pero dejando la inversión durante cinco años. Cada portfolio debe incluir tres proyectos inmobiliarios y por lo menos diez inversores que compren cuotapartes que no excedan el 50% del patrimonio del fondo.


La opción es para jugadores fuertes de un lado y del otro. La inversión mínima para el que blanquea arranca en US$ 250 mil. Los fondos, por otra parte se rigen por la reglamentación de la Comisión Nacional de Valores (CNV). Los desarrolladores pueden constituirse en fondo, pero ya tienen que estar cotizando en bolsa. “Las constructoras también pueden jugar a través de un fondo, pero tienen que tener la envergadura y el know how como para hacer sus proyectos fondeables, esto es, los operadores más grandes”, agrega Kreimer.


Los emprendedores aseguran que el efecto se va a sentir a mediano plazo. “Va a haber más capital disponible para invertir. El cedin fracasó porque no existía confianza en el país. En tanto se genere confianza, la gente no va a tener un impedimento fiscal”, dice Javier Dborkin, director de Boston Andes Capital. Leonardo Rodríguez Nader, CEO de CMNV Comunidad de Inversión, asegura que el contexto internacional ayuda: “El convenio de intercambio de información de GAFI que regirá en 2017 hará que cada vez sea más difícil tener dinero no declarado. Hay una gran cantidad de capital trabado por cuestiones fiscales. Cuando comience a moverse repercutirá en la industria. Acá el bien inmueble sigue siendo una de las primeras opciones de inversión”.


Fuente: Diario Clarín, Suplemento ARQ.